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Novena al Espiritu Santo

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INTRODUCCIÓN

La Novena al Espíritu Santo es el prototipo de todas las novenas (nueve días de oración) porque, en un sentido, fue instituido por Cristo mismo cuando envió a sus apóstoles en regreso a Jerusalén para esperar en oración al Espíritu Santo. Este es un período de nueve días entre el día de Ascensión y el Domingo de Pentecostés.
Así ordenó el Señor, después de su Ascensión al cielo, los apóstoles regresaron a Jerusalén, entraron al piso alto, y “todos estos” perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús y con los hermanos de este, de repente un ruido proveniente del cielo como el de un viento que sopla impetuosamente, que invadió toda la casa en que residían. Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresar” (Hechos 1: 14, 2: 2-4).

Estos acontecimientos señalan el primer Pentecostés cuando el Espíritu Santo, que Jesús prometió, bajó con poder manifestando su divinidad y otorgó a los discípulos con los dones necesarios para realizar su misión de Jesús a “vayan pues”, enseñen a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo les he mandado” (Mt. 28: 19s). Se dice que el Pentecostés es el “Nacimiento” de la Iglesia. Como los primeros discípulos, todos nosotros somos llamados por el Bautismo y la Confirmación a “hablar en otras lenguas,” de traer las buenas noticias del Evangelio a todo el mundo. Hoy en día, la Iglesia está llamada a reavivarse en esta misión.
La novena siguiente está basada en oraciones tradicionales y se centra en los dones asociado al Espíritu Santo (Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios). Estos forman un marco sobrenatural a través de lo cual el Espíritu Santo nos mueve desde nuestro ser de manera que nos atiene a su propio modo de actuar. También se refleja en la novena lo que se llaman los frutos o perfecciones que el Espíritu Santo forma en nosotros como una promesa de gloria eterna. Estas son la caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad.
Ambos, los dones y los frutos del Espíritu Santo están señalados para la misión que tenemos como cristianos bautizados para vivir y proclamar nuestra vida nueva en Cristo.

El Catecismo de la Iglesia Católica declara: La forma tradicional para pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor, para que nos dé el Espíritu Consolador. Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad. Pero la oración más sencilla y la más directa es también la más radicional: “Ven, Espíritu Santo”, y cada tradición litúrgica la ha desarrollado en antífonas e himnos (no. 2671).
Concebido para centrar una voz de la Arquidiócesis entera por nueve días consecutivos, la Novena al Espíritu Santo es para ser ofrecida en escenarios comunales, es decir, antes o después de la celebración de la Misa diaria, en reuniones pequeñas como juntas parroquiales o reuniones en hogares particulares. También se puede rezar la Novena privadamente. Para más reflexión y meditación sigue una colección de oraciones adicionales que vienen de la tradición espiritual de la Iglesia. Así que, a través de los siglos, seguimos el consejo espiritual de San Pablo: “Orad sin cesar” (1 Tes. 5: 16-18).

 
 

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Guia para Rezar cada día la Novena:

 
 

En el nombre del padre, del Hijo y del Espiritu Santo. Amén.

 


1. Acto de consagración diaria al Espíritu Santo:
Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi Corazón.

Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.

¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.

Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

Oración por los 7 dones del Espíritu Santo 
Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor. Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas, el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad, el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el Cielo, el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación, el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos, el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable, y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. Amén.

 


2. Rezar lo que corresponda a cada día
 

Viernes 15 de Mayo

Sábado 16 de Mayo

Domingo 17 de Mayo

Lunes 18 de Mayo

Martes 19 de Mayo

Dia Quinto

Miércoles 20 de Mayo

Jueves 21 de Mayo

Viernes 22 de Mayo

Sábado 23 de Mayo

  


 

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