Peregrinación Jubilar al Santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt de Miami, FL Sábado 11 de Octubre, 2025 desde las 09:30 am
Ven a la casa de Dios y de su madre(nuestra madre) Nuestra Schoenstat y No dejes de obtener la Indulgencia Plenaria para ti o para un ser que ha partido a la casa de Dios. Alegrate de que tu nombre esté inscrito en el cielo en el árbol de tu vida.
Participa en la comunidad de la RCCH de Miami en la que podrémos participar de:
- Peregrinación
- Oración Jubilar
- Conoce la parroquia de Guadalupe
- Santo Rosario
- Santa Eucaristía
- Sacramento de Reconciliación
La cita es este Sábado 11 de Octubre desde las 09:30 am en la puerta de Nuestra Señora de Guadalupe en el Doral.

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La Indulgencia Plenaria del Jubileo de la Esperanza 2025: Un Camino de Gracia y Renovación.
Peregrinación
El Jubileo nos pide que nos pongamos en camino y que superemos algunos límites. Cuando nos movemos, de hecho, no cambiamos solo de lugar, sino que nos transformamos nosotros mismos. Por eso, es importante prepararse, planificar el trayecto y conocer la meta. En este sentido la peregrinación que caracteriza este año empieza antes del propio viaje: su punto de partida es la decisión de hacerlo. La etimología de la palabra ‘peregrinación’ es decididamente significativa y ha sufrido pocos cambios de significado. En efecto, la palabra deriva del latín per ager, que significa “a través de los campos”, o per eger, que significa “cruce de frontera”: ambas raíces señalan el aspecto distintivo de emprender un viaje.
Abraham, en la Biblia, es descrito así, como una persona en camino: “Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre” (Gn 12,1). Con estas palabras comienza su aventura, que termina en la Tierra Prometida, donde es recordado como un “arameo errante” (Dt 26,5). También el ministerio de Jesús se identifica con un viaje desde Galilea hacia la Ciudad Santa: “Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén” (Lc 9,51). Él mismo llama a los discípulos a recorrer este camino y todavía hoy los cristianos son aquellos que lo siguen y se ponen a acompañarlo.
El recorrido, en realidad, se construye progresivamente: hay varios itinerarios por elegir, lugares por descubrir; las situaciones, las catequesis, los ritos y las liturgias, los compañeros de viaje permiten enriquecerse con nuevos contenidos y perspectivas. La contemplación de lo creado también forma parte de todo esto y es una ayuda para aprender que cuidar la creación “es una expresión esencial de la fe en Dios y de la obediencia a su voluntad” (Francisco, Carta para el Jubileo 2025). La peregrinación es una experiencia de conversión, de cambio de la propia existencia para orientarla hacia la santidad de Dios. Con ella, también se hace propia la experiencia de esa parte de la humanidad que, por diversas razones, se ve obligada a ponerse en camino para buscar un mundo mejor para sí misma y para la propia familia.
El Jubileo de la Esperanza 2025 – Un Tiempo de Gracia
El Jubileo de 2025, oficialmente designado como el “Jubileo de la Esperanza”, representa un evento espiritual de profunda trascendencia para la Iglesia Católica. Este Jubileo ordinario dio inicio con la solemne apertura de la Puerta Santa el 24 de diciembre de 2024 y se extenderá hasta el 6 de enero de 2026, abarcando así un período de gracia que trasciende el año calendario 2025. El lema central de este Año Santo, “Peregrinos de Esperanza”, fue articulado por Su Santidad el Papa Francisco, quien lo concibe como una invitación universal a la fe renovada, la confianza en la providencia divina y un profundo sentido de la humanidad compartida. El Pontífice subrayó la naturaleza inclusiva de este mensaje de esperanza, declarando en la Nochebuena de 2024: “Esta noche, Dios nos habla a cada uno de nosotros y nos dice: ¡también hay esperanza para ti! ¡Hay esperanza para cada uno de nosotros!”.
La significación del Año Jubilar en la tradición católica es vasta y profunda. Los Jubileos, con sus raíces en la antigua tradición judía, son reconocidos como tiempos especiales de reconciliación, profunda renovación espiritual y un retorno al hogar espiritual. Dentro de la Iglesia Católica, estos períodos se distinguen por la concesión de beneficios espirituales extraordinarios, siendo el más notable la indulgencia, otorgada bajo condiciones específicas. El Jubileo de 2025 sigue al Jubileo extraordinario de la Misericordia (2015-2016), y se edifica sobre sus fundamentos de compasión divina, perdón y el amor ilimitado de Dios. La Iglesia no concibe este Jubileo meramente como una observancia histórica, sino como una oportunidad crucial para “restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente” , abordando así las necesidades espirituales y existenciales del mundo contemporáneo.
La secuencia y el enfoque temático de los Jubileos revelan una estrategia pastoral deliberada y en evolución por parte de la Santa Sede. El Jubileo de la Esperanza 2025 fue anunciado por el Papa Juan Pablo II al concluir el Gran Jubileo del año 2000 , y fue precedido por el Jubileo extraordinario de la Misericordia (2015-2016). Esta progresión temática —desde la conmemoración del milenio, pasando por la misericordia divina, hasta la esperanza como virtud orientada al futuro— sugiere una respuesta teológica y pastoral sistemática a las necesidades espirituales de la Iglesia global. Esta continuidad indica un enfoque reflexivo y a largo plazo para fomentar el crecimiento espiritual y la resiliencia entre los fieles, abordando los desafíos contemporáneos al construir sobre virtudes teologales fundamentales.
Además, la forma en que se presenta el Jubileo demuestra un acto global de democratización espiritual. Si bien la imagen tradicional de un Jubileo a menudo evoca peregrinaciones a Roma y el paso por la Puerta Santa , la información disponible amplía inmediatamente este alcance. Se mencionan lugares de peregrinación locales , diversas condiciones para obtener la indulgencia que incluyen obras de misericordia , y provisiones específicas para aquellos que no pueden salir de sus hogares. La inclusión de múltiples caminos y la explícita accesibilidad para los impedidos desde el inicio del Jubileo significa un esfuerzo consciente de la Iglesia para que sus beneficios espirituales sean universalmente accesibles. Esto espiritualiza el Jubileo, asegurando que la distancia geográfica, las limitaciones financieras o las restricciones físicas no excluyan a los fieles de participar en sus ventajas espirituales fundamentales. Subraya la misión de la Iglesia de alcanzar a todos sus miembros, fomentando un sentido de pertenencia y un camino espiritual compartido en todo el mundo.
I. Concepto Fundamental de Indulgencia
Una indulgencia es la “remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, cuya culpa ya ha sido perdonada a través del Sacramento de la Reconciliación (confesión)”. Es crucial entender que la indulgencia no perdona el pecado en sí mismo, sino que aborda las “consecuencias o ‘penas temporales’ que quedan después de que el pecado ha sido perdonado”.
El texto explica que el pecado tiene una doble consecuencia:
- Culpa: Esta es la ofensa directa a Dios, que se perdona mediante el arrepentimiento y la confesión sacramental.
- Pena Temporal: Son las “secuelas o desorden que el pecado deja en el alma y que deben ser purificadas, ya sea en esta vida (a través de buenas obras, oraciones, sufrimientos aceptados) o en el Purgatorio después de la muerte”. La indulgencia actúa como un medio para “saldar o disminuir esta pena temporal”.
La Iglesia, en su rol de “administradora de la redención”, utiliza el “tesoro de la Iglesia” (que comprende los méritos de Cristo, la Virgen María y los santos) para ayudar a los fieles a cumplir con estas penas.
II. Tipos de Indulgencias
Existen dos tipos principales de indulgencias:
A. Indulgencia Plenaria
- Definición: Remite “toda la pena temporal debida por los pecados”. Esto significa que, si una persona fallece después de obtenerla y sin cometer nuevos pecados que generen más pena, “iría directamente al Cielo sin pasar por el Purgatorio”.
- Condiciones para Obtenerla (Todas deben cumplirse):
- “Exclusión de todo afecto al pecado, incluso venial”: Implica un completo desapego de cualquier pecado, por mínimo que sea.
- “Confesión sacramental”: Haberse confesado y estar en estado de gracia. Una misma confesión puede servir para varias indulgencias plenarias.
- “Comunión eucarística”: Recibir la Sagrada Comunión. Cada Comunión solo sirve para una indulgencia plenaria.
- “Oración por las intenciones del Sumo Pontífice”: Generalmente un Padrenuestro y un Avemaría, u otras oraciones.
- “Realización de la obra indulgenciada”: Llevar a cabo la acción específica designada por la Iglesia (ejemplos incluyen adoración eucarística por media hora, rezo del Vía Crucis o Rosario bajo ciertas condiciones, lectura de la Sagrada Escritura por media hora, visitar un cementerio rezando por los difuntos en días específicos).
- Límites: Solo se puede ganar “una indulgencia plenaria al día, salvo en el caso de peligro de muerte”.
B. Indulgencia Parcial
- Definición: Remite “parte de la pena temporal debida por los pecados”, es decir, no la elimina por completo.
- Condiciones para Obtenerla:
- “Estar en gracia de Dios”.
- Tener “al menos la intención general de ganar la indulgencia”.
- “Realizar la obra que la Iglesia premia con la indulgencia” (ejemplos: rezar ciertas jaculatorias, practicar actos de devoción, realizar obras de caridad o penitencia).
- Frecuencia: Se puede ganar “varias veces en un mismo día, a menos que se indique lo contrario”.
III. Consideraciones Importantes
- Aplicación: Las indulgencias “pueden aplicarse por uno mismo o por las almas de los difuntos, pero no por otras personas vivas”.
- Disposición Interior: La obtención de indulgencias “siempre presupone una disposición interior de conversión y fe por parte del fiel”. Esto subraya que la indulgencia no es un acto mecánico, sino que requiere una actitud espiritual adecuada.




